martes, 31 de agosto de 2010

DEMOCRACIA

Democracia (según la Real Academia de mi Lengua): "Dícese de una palabra digna, que al utilizarla los políticos, la convierten en la palabra más prostituida". A ella, le siguen las palabras, pueblo y cambio. Como bien intangible, es lo más buscado, lo menos encontrado, y lo más atropellado.

Siempre me ha llamado la atención escuchar a los buenos oradores. Soy capaz de ir a misa si me entero de un Sacerdote que lo es. Soy capaz de ver el canal del Congreso cuando descubro lo mismo. A muchos les aburrirá, pero créanme que también tiene su lado divertido.

Escucho discursos provenientes de todas las disciplinas. Pero hay algo que me ha llamado la atención sobremanera; el uso de la palabra "democracia". Me llamó la atención desde niño (hace como 5 años) y confieso que tardé en digerirla. En el transcurso de los años la he entendido como si hablaran de paz en tiempos de guerra.

Y como un acercamiento de Google Earth, la ubico específicamente en el escenario político. No sé por qué razón me entusiasma el arranque de las campañas, espero discursos, espero buenos oradores, espero slogans, y comienzo a hacer pronósticos del uso de tres palabras específicas: la que nos ocupa, pueblo y cambio.

A estas alturas, después de tanta putrefacción, el que quiere se deja manipular. Información de más tenemos. Pongámonos en dos posturas: una como ciudadano y otra como político tratando de convencer al ciudadano. Como ciudadano, he captado que, o no tenemos memoria de lo que la mayoría de los políticos nos hacen, o no queremos tenerla. Y por la otra, siendo empático con los políticos, entendiendo que quieren llevar agua a su molino, entiendo también cuando dicen (a manera de discurso): El pueblo tiene memoria y no olvida lo que le hacen. La gente ya no se deja engañar; por eso, yo ofrezco el cambio!, somos el cambio!, hagamos el cambio! ¡Que viva la democracia!. ...Y ahí están... Vuelvo a escuchar esas tres palabritas básicas de mis pronósticos.

Se les da un uso discursivo que a fin de cuentas en el ejercicio vienen siendo meros antónimos. De lo que esperábamos democráticamente, sólo resulta más desigualdad; el pueblo sigue marginado y rezagado de la clase gobernante; y el cambio, nada más fue entre los que salen y entran. ¿Y el cambio para el pueblo? Ah, pues como el cambio no se patentó, lo dejamos para que lo ofrezca el que sigue.

Manipulación. No soy nuevo en esto. Me he quemado las pestañas leyendo y leyendo nuestra historia y siendo parte de la historia actual, así como para detectar claramente cómo nuestra clase política a través de los años nos manipula, y para ésto, como auténtica filosofía de Maquiavelo, al pueblo siempre ofrézcanle cambio y búsqueda de la democracia. No falla. Tan vulnerables somos a la manipulación, que la última sorpresa al respecto que me llevé, fue cuando el pueblo estadounidense cayó en las redes de George Bush para su segundo mandato. ¿Saben en que basó su reelección?; en el miedo. Defenderlos de lo que él mismo había desatado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario