Me encanta ver las páginas de los políticos, destacados y principiantes. Me inclino a ver más las de los principiantes porque voy con la incertidumbre de lo que puedo aprender, no de sus aciertos, si no de sus errores. En una de esas visitas, en la página de uno de los políticos más pinchurrientos que he visto, a fin de promover su campaña con una carita feliz, vi que acompañaba junto con su cartel otro que ya había visto y escuchado pero que ahora analicé.
Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero ese cartel con una carita pintada y una "X" (o un cierre) en la boquita, acompañado de una leyenda que dice "!Si no votas, cállate!"; se me hace uno de los equívocos más garrafales como uso político y electorero. Corríjanme si no. ¿El voto es un derecho o una obligación?. Bien, pues como derecho, tenemos el idem a renunciar a él si lo que se sirve en el menú electoral no nos gusta. Por supuesto que hay de dos sopas, hacerlo con pleno entendimiento de que no nos convence el menú, o ser indiferente a él.
A qué voy. Puede ser que a los votantes "indiferentes" les quede el saco de ese slogan (y si les queda les va a seguir valiendo). Pero hay muchos que no votan y no precisamente por indiferencia. Yo lo he hecho. Insisto, para qué si no me convencen. En otras ocasiones también me he inclinado a votar por un candidato, que a sabiendas de que no va a ganar, lo hago al menos con el deseo de que otro pierda. Balancear pues, con mi humilde voto (como muchos), las tendencias. En resumen, ¿cuántos de los votos de la reciente elección fueron por carisma, popularidad y mérito de quien ganó?, y ¿cuántos (como voto de coraje, venganza, rebeldía y decepción) para que no continuaran los mismos por culpa de la que se va?.
Pero continuemos con los que no votan y no necesariamente son indiferentes, y ésto lo aprendí de una máxima en pocas palabras: "No descuides la opinión del que se calla". Y ésto queda ratificado aún en el ejercicio legislativo cuando al aprobar o no una resolución la lectura es: tantos a favor, tantos en contra y equis abstenciones. ¿Ya ven? también son parte del conteo y representan también una opinión.
Es más, entre que me decido a adhermirme como miembro de un partido político, y como siempre he dicho que procuraré que sea el menos peor (a ver si le atino y a ver si me aceptan cuando me lo cuestionen) les pondré un ejemplo guardando las debidas proporciones. Ya ven que en política las proporciones son desproporcionadas. Pues bien (ejemplo eh): El IFE informa que habrá una candidatura para que represente a los que se abstienen de votar. ¡Me apunto!. ¡Cómo chingaos no si el padrón es atractivo!.
Echenle cuentas, las instancias electorales, los partidos, los medios, etc; cada vez más se avocan a disminuir el abstencionismo, y gran parte del padrón es cada vez más indiferente por la pérdida de credibilidad de y hacia los partidos. El resultado es un abstencionismo que para nada resulta útil ¿Y por qué no hacerlo útil?.
Bien. Considérenlo descabellado o greñudo; pero si el abstencionismo tuviera representación, entonces mucha gente, conscientemente dejaría de votar, y no indiferentemente; o bien, votaría por un partido si las propuestas del candidato (llamémosle del Partido Abstencionista) no les son convincentes. Pueden llamarle como quieran. Hasta se me antoja: "Partido del Reciclaje", ya que se considera que quien no vota desperdicia el sufragio o lo tira a la basura. Pero el nombre por sí mismo va contra la mercadotecnia y las intenciones, o se puede confundir con el Partido Verde; mejor, Abstencionista. O algo más concreto: Como la abstención se da contra candidatos y partidos, entonces llamémosle "Representación de la Abstención", para que no se entienda ni como un partido ni como un candidato, aunque se entienda implicitamente, que esa representación la encabezará una persona.
En consecuencia. A la hora de votar, olvídense de esos argumentos de los que no pudieron, de los que se les hizo tarde, de los que no quisieron, de los que les da igual, de los que piensan que seguirán los mismos y nada cambiara, etc. Aunque habrá un sesgo, estarán conscientes de que su "abstención" es un voto que también cuenta. Imagínense, propuestas a favor y/o en contra según la percepción, de los que no están convencidos, y si lo perciben en contra, en consecuencia, a votar se ha dicho.
Eso sí, la "Representación de la Abstención" tendría como requisitos principales, no hacer campaña para no derrochar recursos, y prohibición de alentar el abstencionismo. Cuando mucho, sólo se dará a conocer de su existencia en los medios informativos. La información consistiría, sobre todo, en que sepan que la abstención tendrá representación. Además, en base a ésto, partidos y candidatos se aplicarían más, dado que tendrían (más que un candidato) otro contrincante, otra opción a vencer. Ahora sí que de la campaña de esta representación, se encargarán los mismos partidos. ¿Ustedes creen que al que gana le importa a fin de cuentas el abstencionismo? Para ellos es al final sólo un dato, e interés sólo durante la campaña.
¿Cómo se conformaría un gobierno si el Abstencionismo gana? Pues captando el mensaje de que la mayoría no optó por los partidos, entonces la "Representación" seleccionaría entre los empresarios, intelectuales, docentes, profesionistas, ciudadanos reconocidos, etc, el gabinete que gobernaría. No se descarta, para nada, la inclusión de militantes de diversos partidos de reconocida trayectoria y experiencia.
Mhhh... ¿descabellado? En política hemos visto hasta más adentro del cuero cabelludo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario