Luego de la conquista que habían logrado medios, periodistas, intelectuales, y hasta el ciudadano común, para poder expresarse sin represalias (salvo excepciones); gradualmente se revierte la tendencia de acuerdo al conteo de muertes, secuestros y amenazas a periodistas. Antes el miedo era al gobierno, ahora se teme al crimen organizado (y a los del gobierno que están con ellos). ¿Qué ironía no?. ¿No les gustaría la formación de un cuerpo policiaco que nos proteja de la policía?.
Bueno. Pues con todo y que aún nos podemos preciar de expresarnos libremente, también es necesario evaluar si ese derecho lo ejercemos con responsabilidad. De no hacerlo así, en lugar de la libertad estamos ejerciendo el libertinaje. De unos años a la fecha, he escuchado en reiteradas ocasiones que tal o cual medio están al servicio de tal o cual gobierno. Tomo con reserva el enterarme de ésto, pero le doy atención cuando lo escucho en repetidas ocasiones, y sobre todo, de personas conocedoras.
Lo que sí, es que me he enterado de acontecimientos dignos e indignos de que sean informados por los medios, y no lo hacen. He captado que se disfrazan las cifras y nos dan estadísticas bonitas y alentadoras, como por ejemplo, de los rubros de empleo y seguridad. Entre que sí y que no, más que cuestionar los medios mejor me hago una idea de los columnistas; y a fuerza de leerlos, me doy clara cuenta y he aprendido a detectar quiénes son objetivos, quiénes son extremistas y quiénes son unos lambiscones. He leído quien se queja del gobierno como si nada más lo gobernaran a él, y he leído quien lo alaba tanto como si ganara comisiones por eso. Esa es mi tarea, ser perspicaz.
¿Y el libertinaje? Ah, pues cabe en ambos extremos mientras se aleje de la objetividad; desde la difamación hasta la lambisconería. Para mí, esa sería una definición. Otra definición se desprende del modo en que, queriendo expresarnos, utilizamos el lenguaje, las imágenes, los videos, etc.
Vamos a ejemplificar con algo concreto para ser más específico, la libertad de expresión en la música. Hace muchos años, cuando el Sr. Raúl Velasco, dirigiendo el programa que tenía, declaró que la agrupación que conformaban los "Hombres G" jamás sería invitada a su programa. ¿Saben por que? Pues en ese tiempo sacaron una canción donde le deseaban a un "Mamón" que sufriera. Y por esa palabra que ahora es como el nombre más común, este Señor los vetaba. Bueno, más bien se dio esa libertad sin tener la facultad, porque a las pocas semanas, por la popularidad de éstos, las indicaciones de los directivos y lo que les repre$entaba, se presentaron en su programa.
Claro que había porque escandalizarce. Antes de esto las canciones eran como las de quinceañera, y re-depente aparecen unos barbajanes diciéndole a un mamón que sufra!. Uta, revolución total. Cómo se iba a escuchar esa canción en las fiestas del día del estudiante donde vendían paletitas, helados, cueros con chilito y cocas. ¿Cuál es la diferencia? Ahora también venden coca, pero el líquido se hizo polvo.
Luego de eso, hasta los coritos se hicieron versátiles: "...llegando a la fiesta, te veo besándote con otro (coro) QUÉ POCA MADRE"... Y hubo incursión de artistas, como los raperos, que decían, platicaban y cantaban que todas estaban bien buenas (Todo esto me lo platicó el primo de un amigo que ya está viernes). Se revoluciona y se llega al reggaetón. ¡Y uta!, los masters de masters, la música de banda, norteña y los corridos. Antes hasta los corridos eran decentes, ¿!y ora!?. Y los videos que llevan estas letras a imágenes, simplemente explícitos. Es más, hubo hasta un grupo que se llamó "Marrano Musical", según me dijeron, cantaban puros guiones de cervezas XX, pero en hora feliz, o sea, XXXX.
Una vez mi señor Padre nos apagó la música porque salió una que decía: "...no te metas con mi cucu..." ¡Y nomás que vuelva a escuchar que tienen esa música (y como dijo otra canción, me los madreo).
La música es dominio popular, y ahí como que ya qué hacemos. Ahhh pero donde esperábamos el comportamiento y la prudencia no los hubo; y yéndome a otro tema, escucho por radio un anuncio donde un chavo le pregunta a otro ¿Y tú por quién vas a votar? -¡Qué te importa wey!- Y me dije: ah caray, el IFE ya se revolucionó, mejor me voy a ver la tele, y que sale el anuncio.
A partir de una serie de weyes, ahora hasta en la "Rosa de Guadalupe" y "Cada Quien su Santo" todos los chavitos son weyes. ¿Persinado? No, yo qué; sólo recuerdo que disfruté aquella época con todo y tabús (o tabúes?) y que ahora tanta información y libertad de expresión me agobia, y más por mis hijos. Ahora sí que, nada más descubrimos que después del blanco también había negro, y nos brincamos la escala de grises.
Yo mismo incurro en libertinaje al utilizar tantas palabras adornadas con sapos y culebras. Prometo que cuando me lean más personas que sólo un miembro de mi familia, un despistado y yo, entonces volveré a la diplomacia. Créanme, la domino. Además estoy en mi introducción al curso.
Weno, ya que estamos chupando tranquilos. ¿No les platiqué de aquella vez que estábamos festejando el cumpleaños de un cuate?. Una compañera tomó el micrófono, pensamos que le iba a cantar las mañanitas. Pero escogió una canción de Karaoke de Lupita Dalessio. Y se entona en dirección al festejado: ...¡Y hace tiempo que no se te para al hacerlo conmigooooooo!... ¡Uta!!.
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