domingo, 22 de agosto de 2010

ABORTO

Escribí, en un sentido fantasioso, una crítica contra el aborto. También escribí las causas que orillan a un aborto y en las cuales me declaro incompetente para opinar, como por ejemplo, la violación.

Estos últimos días he estado leyendo el desmadre que se traen en Guanajuato, en el que al parecer, todo aborto es punible, y no hay flexibilidad ni siquiera para las mujeres violadas.

Entre que me informo más, para nada ha cambiado mi postura respecto a la interrupción de la vida nada más porque a una mujer se le hinchan los ovarios. Escribí en aquella crítica fantasiosa algo así como: Un niño no es culpable por el acto irresponsable que comete una mujer; él no tiene que ver nada con la estúpida ignorancia de un momento de placer...

¿En qué están pensando las mujeres cuando defendiendo su "derecho" a interrumpir dicen?: es mi cuerpo. Han de disculparme, pero teniendo el don de engendrar claro está que es su cuerpo, y la semilla de otro, que ustedes procrearon bajo su "calenturabilidad". ¿Entonces dónde queda la responsabilidad?. ¿Se acuerdan de esa canción que dice "¿Qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta?" Si no pueden abstenerse de la calentura, pues al menos controlen la mecha. Si ven que hay lluvia, pues pónganse un impermeable.

Lo dijo Reagan, así como para que capten: "Me he dado cuenta que los, y las que están a favor del aborto, ya nacieron". Si hablan de justicia y derechos, lo justo es que no hubieran nacido.

La otra cara de la moneda es la salud del niño y la madre. Casos como los males congénitos en los que se tiene la certeza que la vida del que viene no sería vida, ni para él ni para la madre. Ahí hasta la sensibilidad y la lógica caben. Hay muchas lagunas legales en el caso de las violaciones. Qué manera de fregarle la vida a una mujer que tuvo la mala fortuna de toparse con un hijo de la reverenda chingada. Ahora sí que, un hijo que no debió haber nacido (¿cómo saberlo verdad?). Ahí, hasta por la recuperación y salud mental de la afectada, es factible comprender que no desee un hijo no planeado, y sobre todo concebido en esas circunstancias.

Se me ocurre un castigo para estos desequilibrados, así como matarles el perro para que se les acabe la rabia, que un verdugo los viole con un talache calentado a 100 grados, y si no, siendo más condescendientes, la pena de muerte. (Bueno, la pena de muerte no, porque si no, faltarían estudiantes en las escuelas penintenciarias). Claro, si acaso los agarran.

Vuelvo a mi escrito fantasioso, mismo que terminé así: "Hay un lugar en el cielo a donde llegan las almas de los que no ven la vida. A cada niño que muere se le da el don de juzgar el día del juicio final, a una madre arrepentida"...

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