jueves, 9 de septiembre de 2010

MEXICO SE PARECE A COLOMBIA

Hace años, cuando leía lo conscerniente a Pablo Escobar y lo que hacía en Colombia, me daba temor ajeno. Mi pensamiento se solidarizaba con la gente colombiana que tenía que vivir en la zozobra. Siendo empático, proyectaba cómo me sentiría si aquello pasara aquí. Digo "aquí" cuando recuerdo aquel Zacatecas de mi niñez, y de una tranquilidad que ahora se convirtió en la zozobra de aquélla solidaridad.

Ya había escuchado eso de que, aquí antes se evitaba que México se colombianizara; y ahora allá evitan que Colombia se mexicanice. Esto ahora es la realidad. Y el circo son las reacciones y declaraciones de muchos políticos cuando alguien osa criticarnos como país, sea nacional o extranjero. Hoy toca el turno a Hilaria (como se llamaría aquí en México) Clinton. ¿Qué Mexico se parece a Colombia hace 20 años? Pues lamentable, pero si no es así, muy poco falta. Y no sé por qué nada más no puedo entender las reacciones de un mal entendido patriotismo. Quisiera llegar a la raíz de esa palabra para no cuestionar tanto las reacciones de nuestros gobernates, cuando en lugar de patriotas las tildo de reacciones cirqueras, cínicas y dementes. De inmediato brincan las liebres, en todos los ámbitos y de todos colores. "Que no es cierto", "que es injerencista", "que es a título personal" "que no es la postura del gobierno de EU", y lo que se les ocurra.

No tenía ganas de escribir porque me estoy aventando la historia de los libertadores, cuyo nombre no se menciona a la hora de los ¡viva! en el grito de independencia, y que al parecer, tuvieron más o igual relevancia que los que se mencionan. Chingao. No se me quita la #$%& costumbre de comenzar a hablar de Chana y termino con Juana.

Vuelvo. Pues me dieron ganas de escribir porque resulta que previo a nuestra comparación como país, había salido la publicación de nuestra bandera con el águila muerta a balazos. Y otra vez, los reaccionarios que se ocupan más en este asunto que en los que necesitamos que se ocupen. Señores. Como lo manda la constitución, y por identidad, yo también respeto nuestra bandera, nuestro escudo y nuestro himno (de cuya letra discurro), ¿pero por qué esas reacciones?. El caricaturista mismo declara que no se burla de nuestra bandera, que sólo la utiliza como medio de expresión para proyectar lo que ocurre en México, y es la realidad. Aunque a nadie, como población, y precisamente por que es una característica de la identidad, le agrada que dicho sello de identidad sea utilizado, ni para proyectar una opinión.

Bien. Pues viene a colación recordar, que tuvimos un destacado y reconocido por sus homólogos, embajador en la ONU, Adolfo Aguilar Zinser, a quien se le ocurrió decir, que México era traspatio de Estados Unidos. Y claro que no lo dijo por renegar ni por malinchista, era una pronunciación para que el gobierno de Estados Unidos captara y le bajara de esfuerzos en el trato que nos daba como país. Ahhh pero, otra vez esa reacción que me purga y me da chorro, y ni más ni menos que del presidente Vicente Fox, cuya reacción ocasionó la remosión de dicho embajador. Sus argumentos fueron que lo removió porque a nadie le gusta que hablen mal de México, y mucho menos que digan lo que éste dijo. Pues a mí en lo particular, tampoco me gusta, pero cuando lo dicen, y es la realidad, y lo mencionan a manera de protesta para que ésto se corrija, ¡pues hay que decirlo! Mejor los extranjeros reconocieron la labor y la templanza de este embajador que los propios.

Ahí piénsenle. No les pido que estén de acuerdo conmigo. Pero como es septiembre, mes de la patria, ya no escribo al respecto. No vaya a ser que un patriota de esos con los que difiero en la definición del patriotismo me agarre a chingadazos.

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