Conste que nunca dije de esta agua no he de beber. Al igual que ahora he criticado la partidocracia, lo haré aún perteneciendo a uno de los partidos. Creo que será más fácil, pero sé que lo que me criticarán en su momento será la objetividad. Ya veremos dijo un ciego.
Me he apuntado (falta que me acepten) a uno de los tres partidos más representativos. Cabe aclarar que no es al que ganó, como me sugerían algunos. Tampoco es al que perdió feamente. O sea que, no porque uno esté bien posicionado para allá jalo, y no porque otro haya perdido feamente trato de huírle. Eso no influyó, más bien son sus características y mi modo de pensar. Aún así, al partido que me adhiero actualmente tiene muchos moretones.
Como lo he dicho, los partidos son las personas. Y concurren tantos y tan diferentes, que es mejor tener lealtad y principios propios en primer término, y después al partido. Declaro que metería las manos al fuego por una persona, pero no por un partido.
En la crítica a los partidos, como yo lo entiendo salvo su mejor opinión; me inclino por que en México no haya el montón de partidos que hay. Veo de buen modo la organización partidista de nuestro vecino del norte: sólo dos. En nuestro caso, lo viable serían sólo tres, y por no hacerle el feo, cuatro. Aún rigiéndose con sólo dos partidos, nuestro vecino dió cabida a un candidato independiente cuando Clinton, cosa que nos falta en México. En lugar de ello, tenemos un montón de termitas que hacen su trabajo en unión con los que se acomoden.
No hace falta saber mucho, para entender que no hay lógica ni congruencia entre el despilfarro que se hace en los partidos y las necesidades sociales. Sólo necesitamos un tanto de firmas para constituir y después otro tanto de votación para financiar y mantener, en muchos casos, a una bola de bandoleros. Ya constituidos, esta bola de bandoleros, o se unen a otros partidos para conservar el financiamiento, o desaparecen.
Tres partidos, sólo tres porque lo demás es un robo y una reverenda mentada de madre al pueblo. Sólo PRI, PAN, PRD, y por posicionamiento oportunidad a otro, PT o Verde. ¿Saben qué es lo viable de tener tantos partidos?, que la epidemia de chapulines tiene muchas trincheras. Y el recurso y el despilfarro, están a la orden.
¿Por qué intentar ingresar al PAN? Siempre admiré a Clouthier. Comencé admirando a FOX, aunque luego corregí. Me gusta la doctrina. También me inclino por lo que algunas personas hacen del partido, consciente también de tantas personas que deshacen el partido.
Confieso que siempre fui antipriísta. Siempre cuestioné la dictadura. Misma que se precia de haber hecho de México un país de instituciones. Pero si no hacían eso en 70 años pues entonces qué hacían. Aún así, instituciones a modo, o manejadas al antojo. Gran avance el hecho de interrumpir esta dictadura por parte de Vicente Fox y el PAN. La alternancia fue lo más relevante que hizo Fox y la prueba de Fuego para el PAN, que lamentablemente, a estas alturas ya no pasó.
Confieso que también me dió gusto cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó el DF, cuando Appel ganó Baja California y cuando Ricardo Monreal ganó Zacatecas. Así es, partidos diferentes pero saludable alternancia para que se apliquen los que pierden después de que no se aplican los que ganan. Y sobre todo, las personas, no el partido. Aunque reconozco que la expectativa en cuanto a personas también me quedó corta.
Bien, pues intento ingresar a un partido que ha perdido credibilidad a mares (o a madres). Un partido cuestionadísimo y que tendrá mucho que hacer para recuperarse. Es posible. Ví un PRI difunto cuando Zedillo perdió, y el PRI de ahora se ha levantado sorprendentemente. Ví a un PRD levantarse en Zacatecas cuando el estado era un bastión del PRI, y ahora veo un PRD muerto ante el mismo partido que venció hace doce años. Esa es la lección para los partidos después de aquella dictadura de 70 años: que ahora el que no la pellizque, se la pellizca.
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