domingo, 27 de noviembre de 2011

Los Virus de la Actitud

El día de hoy leí un artículo de Teo Luna. Jamás había leído de este Señor, y hasta donde sé después de haberlo leído, era un adicto extremo. Su artículo resultó tan bueno que me dejó pensando en varias cuestiones que escribió.

Inició su artículo con varias frases, y entre ellas una que yo desconocía de Albert Einstein: "Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única". Chíngale! como para irse de espaldas si uno da consejos sin poner el ejemplo.

Pero dentro de su testimonio hay algo que me impactó. Incurable, como él se decía, negado a reaccionar con palabras, consejos o ejemplos, utilizó una metáfora para comprometerse consigo mismo. Dentro de su incómoda vida para regenerarse, el hecho de limpiar en la cocina las estufas y las paredes, le hizo ver cómo el cochambre escurría y las estufas y paredes cambiaban ante el ejercicio de la limpieza. Y así imaginó su interior, y así se comprometió con él mismo para limpiarse.

Tiene lógica el ejemplo, pero iba más a fondo. Desplegó y barajó las fallas que tenemos como personas, llamándolas "Los Virus de la Actitud", y me quedó el saco. No soy adicto, pero detalló de tal manera las debilidades humanas, que tuve qué tomar lo que me correspondía.

Cuando el autor se define como enfermo en lo mental, espiritual, físico, desvirtuado en su personalidad, lleno de miedos, complejos, inseguridades, progresivo en lo malo, contagioso, enfermo del alma, etc., de al tiro me vi como si yo estuviera en el paraíso. Y así lo plasmó él mismo: Llegué a escribir más de 400 defectos de carácter que yo tenía, derivados de los 7 pecados capitales. Entre ellos menciona el ego, la soberbia, la neurosis, los celos enfermizos, etc. En resumen, todo lo que modifica y trastoca el comportamiento y la actitud de una persona, y los bautizó asi: Los Virus de la Actitud.

Y yo me dije: Si no tengo 400 defectos de carácter ¿cuántos tengo?. El que tenga muchos menos no es consuelo, a fin de cuentas también son virus y también están afectando mi programación. Los malos hábitos también son virus. En ese momento se me ocurrió el simple mal hábito de rascarme los labios mientras leo, de sangrarme el hocico por simplemente ninguna razón. Y me quedé pensando, y comparando mi programación corporal y mental con la simple máquina que estoy utilizando para escribir ésto, el cómo se afecta el funcionamiento de una computadora cuando le caen virus, como se friegan los archivos, cómo deja de ser útil...

Si no queremos que eso pase, cuidamos nuestra computadora con los antivirus. ¿No somos más importantes que una computadora? ¿Cómo le hacemos con los Virus que afectan nuestra Actitud?. La actitud también es un antivirus...

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