martes, 4 de octubre de 2011

Y SI HUBIERA?

El "hubiera" no existe, sin embargo, es una de las palabras que más utilizamos. Constantemente nos flagelamos con la frase "Si hubiera". Y como simple y equívoco terrenal que soy, he sido uno de esos que se han lamentado de las decisiones equivocadas. Sólo que los lamentos y el arrepentimiento no quedan ahí, sino que bloquean la mente y la voluntad para afrontar las decisiones presentes y futuras.

Hace unos días leí un artículo por demás interesante, y del cual la siguiente sentencia me cambió mucho el panorama de nuestros lamentos: "La decisión tomada en su momento, es la decisión correcta". ¿¡Qué!?

Pues sí, la sentencia no es propiamente un consuelo para cuando decidimos mal, porque obviamente a veces lo hacemos. Se abordan muchos aspectos que "no justifican" la decisión que tomamos, pero que sí demuestran lo inútil que es agobiarse con el "¿y si hubiera?".

De acuerdo a ese artículo, el cuestionamiento es ¿cómo sabemos que haber tomado otra decisión hubiera sido la correcta?. ¿Qué tal si esa decisión que nos hubiera gustado tomar reultaría peor que la que tomamos?. Ahí la clave. Como lo que decidimos no funcionó y nos trajo consecuencias negativas, nos da por "suponer" que la otra opción pudo ser mejor. ¿Y cómo lo sabemos?. Si no lo sabemos, ¿por qué tanto agobiarse y lamentarse con el "si hubiera"?.

Otro aspecto que aborda el artículo es, que cuando decidimos, por lo general lo hacemos "evaluando" el por qué tomamos esa decisión. Lo hacemos conscientes y sin que nos obliguen a decidir. El resultado es entonces, la decisión correcta "en su momento". Que después las consecuencias no sean las esperadas no indica que la decisión estuvo mal, sino que las condiciones cambian, y por lo general, en eso no reparamos. Claro que hay excepciones a la regla, definitivamente a veces nos equivocamos, y más, cuando en esa evaluación pasamos por alto una proyección: que tenemos que "afrontar las consecuencias de nuestros actos".

Posterior a ese artículo, como si los astros se confabularan para hacerme comprender, me llegó una presentación con la que relacioné el artículo: Se trataba de varios peregrinos cargando y arrastrando cada quien una cruz. La cruz era tan pesada que el peregrino más retrasado, encontrándose un serrucho, cortó el madero. En consecuencia su carga y su camino se aliviaron, y se preguntaba por qué los demás no tomaron esa decisión.

Hasta ahí se entiende como una decisión correcta, inteligente e ingeniosa; pero llegando a un barranco que dividía el camino, vió cómo esa división medía exactamente lo que media la cruz acostada para poder pasar y llegar al destino... La jornada fue más pesada para los demás peregrinos, pero al final todos pasaron, menos él...

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