sábado, 18 de diciembre de 2010

LOS QUE VOTAMOS NO TENEMOS MEMORIA

Bueno. El título no es una sentencia definitiva, hay excepciones. Y afortunadamente una de las medidas que aplican los que sí tienen memoria, es una de las consecuencias que ahora pagan los partidos: ser relevados del poder. Y ésto les sirve a los partidos, por ejemplo el PRI, que está teniendo una renovación sorprendente.

Siendo honestos, en el tiempo en el que el PRI gobernó sin alternancia, el gobierno y el PRI se pasaban el voto por el arco. Las elecciones eran uno de los circos más fantásticos para taparle el ojo al macho, perdón, al pueblo. Gobernaban como les daba su revereda gana, y sabían que sexenio tras sexenio seguían. Al darse la alternancia, y aunado a los que tenemos memoria, ahora sí sancionamos y relevamos.

El día de hoy, no sé por qué insegura razón se me ocurrió pensar que muchos de los que votaron por el gobierno actual están decepcionados (ojalá y no). Y eso trae a mi mente aquel orgullo y pavoneo que sentía el gobernador actual cuando se preciaba de que ha sido el candidato más votado. Y para ensalzar más el pavoneo, los medios de comunicación abusaron de la palabra "legitimado" precisamente por la cantidad de apoyo derivada de la votación. El haber arrasado no es garantía de apoyo después de ganar, puede ser que sea garantía de mayor decepción al gobernar.

Ya lo había escrito, pero lo vuelvo a cuestionar: Sí. El gobernador actual arrasó, pero el caudal de votos no fueron sólo resultado de su carisma, de sus promesas, etc. No. El resultado se deriva también a causa de la gobernadora saliente. Ya mucha gente estaba inconforme, decepcionada, enojada. Y vuelvo a lo mismo, ahora sí podemos castigar con el voto.

¿Qué pasó en la administración de esta mujer? La causa principal: Todo funciona en base a la Seguridad: economía, comercio, turismo, etc; y en su administración este rubro comenzó a verse muy deteriorado. Que hizo cosas buenas, claro; pero ese era su trabajo. Odio que quieran que se les reconozca lo bueno cuando se les critica lo malo.

Ante el ambiente de inseguridad, lo primero que influye en el colectivo es el cambio, y teniendo un político joven, con carisma, prometedor en su carrera (y en lo que salió de su boca), y guapo. Lo digo porque infinidad de mujeres confesas lo expresaron textualmente: Yo voté por él por guapo. Pues todo esto y más fue la fórmula requerida para ganar, tan así, que las diputaciones priístas fueron ganadas más a causa del efecto Alonso que del mérito y popularidad propios de los candidatos.

El candidato del PRI era la herramienta perfecta para desquitarse de Amalia, y claro, muchos votantes (y Monreal) se iban a valer de él. Las condiciones estaban dadas para "arrasar". En base a este análisis, queda claro que recibió mucha ayuda de los que ya no queríamos a los anteriores.

Yo no voté por él, pero la idea de que él pudiera ser quien relevara a los que nos habían decepcionado me agradaba. Y sí, también lo veía prometedor. Pero ahora me llega una sensación más intensa que la que tenía cuando Amalia estaba terminando su mandato. Me emocionaba porque se iba a terminar. ¿Qué creen que siento cuando ahora espero lo mismo y este gobierno apenas está comenzando?. La esperanza es que queda tiempo para enderezar.

La expectativa de la mayoria era la Seguridad, y a todas luces, en los inicios de este gobierno la vemos como cuando un niño ve el pan que le ofrecieron porque lo vieron hambriento, y nada que se lo dan.

Señoras y Señores. La política ahora ya no cumple con su función original. Ahora la política ya se revolvió con la mercadotecnia y la farándula. Antes había un partido dominante que podía postular a quien le diera su gana. Ahora ya los partidos compiten, y uno de los factores principales para seleccionar candidato, es su popularidad, y no precisamente conocidos por su desempeño en puestos anteriores, no, simplemente por popularidad. Los partidos no buscan a quien los haga lucir, buscan a quien los haga ganar. Y saben, no es por ellos, es que ya tienen la medida de cómo reaccionamos nosotros.

Que la boca se me haga chicharrón, pero aunque falta mucho para la elección federal, ya veo un indicador de quién quieren que nos gobierne, por popular (y por guapo). Lo pensamos o nos atenemos a las consecuencias. O miento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario