sábado, 4 de diciembre de 2010

LA SOBERANÍA

Soy lector asiduo de nuestra constitución. Su contenido es buenísimo, interesante; pero lamentablemente tan violado... La respeto como constitución, pero viendo en muchos casos que es letra muerta, es cuando la percibo fantasiosa. Su contenido es excelente para regir un pueblo. La cuestión es que al pueblo al que pretende regir (porque no lo rige) le encanta violar las leyes.

Y uno de los temas que hoy me ocupa, es la Soberania. Confieso que aunque creo entenderla, no logro entenderla al cien por ciento, y pretendo entenderla a mi modo que tampoco es lo recomendable. Pero entendiéndola a mi modo, me he planteado lo siguiente:

Siendo que estamos inmersos en un ambiente de inseguridad, involucradas todas las Fuerzas Policiales, Ejercito y Marina para hacerle frente, está visto que no es suficiente. Una de las causas principales por las que poco se avanza, es que elementos de estas mismas fuerzas están involucrados. Aún así, el Ejército y la Marina siguen siendo las dependencias más confiables.

Adicional a lo anterior, hay rivalidades entre unas y otras. Se dan enfrentamientos entre Ejército y Policias. Existe una coordinación muy cuestionable.

Y bien. A realidad vista, tenemos, como país, la posibilidad de que fuerzas militares y de inteligencia de otros países nos presten ayuda, pero ésta se recibe muy limitada por que hay algo que nos frena: la Soberania. Nuestras autoridades en todos los niveles, primero tienen una postura política y constitucional antes que nada. Saben que en nuestras instituciones están infiltrados miembros del crimen organizado, que es díficil combatirlos, y lo que nos ayudaría es precisamente lo que planteo.

A escala reducida, es como cuando los padres nos auxiliamos con gente más preparada cuando los hijos se nos han salido de control. Y vaya que los hijos de la patria se han salido de control, están en plena rebeldía.

Escribir y opinar en cuestiones tan delicadas y complicadas no es lo mío. Estoy sujeto a que me corrijan. Corríjanme porque a veces entiendo nuestra soberanía como un orgullo y un patriotismo desmedido e irracional. Hay que saber pedir ayuda, hay que solicitarla, hay que aceptarla. Si los que nos prestan ayuda quieren un beneficio desequilibrado, sólo ahí es donde hay que estar atento, no en lo demás. No podemos creer que muera tanta gente y que podemos solos, sólo porque somos soberanos.

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