Tener enemigos no es tan malo, no es tan grave. Conocer de lo que son capaces los vuelve predecibles, y comúnmente, esa enemistad sólo equivale a andarse con cuidado y precaución, y hacer lo posible por no tratar con el enemigo, y de ahí en más, puede no trascender y quedar solamente en una rivalidad y en una indiferencia.
Hay otra cara de la moneda considerando el texto anterior: ¿Qué tal si esos enemigos... tienen hijos...?. Entonces hay qué replantear el texto: Los enemigos más encarnizados, son esos que una vez se quisieron. Dos padres que quedan como enemigos, es muy malo, es muy grave. Después de una relación fracturada, no sabe uno de lo que son capaces, no son predecibles. Aunque uno haga lo posible por no tratar con el enemigo, tiene qué. Los padres con hijos en común, no deberían quedar como enemigos, y de serlo, tendrían qué ser enemigos que se tiendan la mano.
Qué predicamento es que los padres entiendan, que siendo enemigos, hay quien los quiere a ambos, y que esas personas, si no pueden ver armonía, al menos lo que no quieren es ver conflicto.
Todo lo anterior es un fenómeno que se ha estado estudiando muy seriamente en varias disciplinas, sobre todo en las áreas psiquiátricas y psicológicas. Y aquí no hay quien gane, pierden todos. Hasta a el "posible" ganador le queda esa sensación amarga de vencer en una guerra en lo que deseó nunca haberse involucrado.
En estas ramas de la ciencia, se le ha dado el nombre de SAP precisamente a esa tendencia que tienen los padres con los hijos, de inclinarlos hacia uno de los dos, trabajándolos sicológicamente con la figura de lo que "no es" el otro. Muchos estudiosos de este fenómeno, después de estudiar el comportamiento de los hijos de padres separados, le han puesto más atención a la salud mental de los menores, ...y de los adultos...
No todo estriba en tratar este fenómeno en estas áreas de la ciencia. En España, el seguimiento a estas tendencias también ha invadido la esfera legal; cosa que en México va a pasos lentos, pero al menos, ya se está considerando.
¿Por qué pasarlo a la esfera legal?. Pues bien, como sabemos, la ley también es costumbre. Y por costumbre y por ley, en los divorcios, casi en automático la custodia de los hijos queda con la madre. Cierto es que en casos de separación la figura de la madre con los hijos es más relevante que la del padre. Aún así, en este sentido, al hombre, legalmente y por costumbre, se le ha satanizado.
Teniendo esa inclinación legal, de otorgar la custodia a los hijos, en su mayoría las madres se han convertido en las "alienadoras" de los hijos contra el padre. Ojo, aunque lógicamente se entiende como una "alineación" hacia una de las figuras, la palabra correcta es "alienación".
Después que reconocidos especialistas han analizado este tema, los jurisconsultos le han puesto atención al mismo, precisamente para evaluar hasta dónde hay Justicia hacia el padre en relación a la Madre, con eso de la Custodia. Se están discutiendo ya iniciativas de reforma para que la "alienación" que cualquiera de los dos padres ejerza con su hijos, sea causa para que se "re-considere" en manos de quién queda la custodia, cuestión que antes no tenía influencia legal.
La "Alienación Parental" es cosa grave. Meterse a la conciencia del niño para modificar la percepción que él mismo tiene de sus padres les daña todo. Por internet, en videos españoles, y en las noticias mexicanas, he visto testimonios de padres "alienados" que verdaderamente dejan un nudo en la garganta. Y testimonios vi, de padres que ya ni siquiera tienen la oportunidad de ver a sus hijos para decirles que lo que piensan de ellos no es cierto, porque ya ni siquiera saben dónde están sus hijos...